El Observatorio del Juego Infantil lanza un manifiesto para proteger el juego en verano

Tras alertar sobre la falta de espacios de juego durante las vacaciones, el Observatorio propone diez compromisos para adaptar las ciudades a las necesidades de la infancia.
El juego es un derecho de la infancia reconocido por la Organización de las Naciones Unidas, al igual que la educación, la alimentación o la sanidad, y resulta esencial para un desarrollo infantil saludable.

Hace apenas unas semanas, el Observatorio del Juego Infantil alertaba sobre una realidad cada vez más evidente: mientras pedimos a los niños y niñas que reduzcan el tiempo frente a las pantallas, durante el verano les ofrecemos cada vez menos oportunidades para jugar al aire libre. La repercusión de aquel mensaje y las numerosas muestras de apoyo recibidas por parte de familias, profesionales y entidades han puesto de manifiesto que esta preocupación es compartida por buena parte de la sociedad.

Como continuación de esa campaña, el Observatorio da ahora un paso más con la presentación del manifiesto «El juego no se va de vacaciones», un documento que pretende convertir esa reflexión en un compromiso colectivo y abrir un debate sobre la necesidad de incorporar el derecho al juego en las políticas urbanas, sociales y de adaptación al cambio climático.

El Observatorio recuerda que el juego no es un premio ni una actividad complementaria, sino un derecho reconocido por la Convención sobre los Derechos del Niño y una necesidad esencial para el desarrollo físico, emocional, cognitivo y social de la infancia. Sin embargo, durante los meses de verano ese derecho se ve condicionado por factores como las altas temperaturas, la falta de sombra, el cierre de patios escolares o la escasez de espacios públicos adaptados para el juego.

Por ello, el manifiesto hace un llamamiento a las administraciones públicas, urbanistas, educadores, entidades sociales y a toda la ciudadanía para asumir los siguientes compromisos:

Diez compromisos para unas ciudades que también piensen en la infancia

1. Defender el juego como un derecho y una necesidad de todos los niños y niñas, también en verano.
2. Incorporar el derecho al juego en las políticas de adaptación al cambio climático.
3. Incrementar las zonas de sombra natural y artificial en parques infantiles y espacios públicos.
4. Favorecer la apertura de patios escolares y otros espacios educativos durante los meses de verano, siempre que sea posible.
5. Diseñar ciudades que permitan jugar con seguridad, comodidad y bienestar incluso durante los periodos de altas temperaturas.
6. Crear una red de refugios climáticos que piense en la infancia y en sus necesidades de juego y movimiento.
7. Escuchar a la infancia y a las familias cuando se planifican los espacios públicos.
8. Promover el juego libre como una herramienta fundamental para la salud física, emocional y social de la infancia.
9. Recordar que reducir el tiempo frente a las pantallas exige ofrecer alternativas reales de juego.
10. Asumir que invertir en espacios para jugar no es un gasto: es una inversión en salud, convivencia, desarrollo y futuro.

Porque…

Porque una ciudad pensada para los niños es una ciudad mejor para todos.

Porque ningún niño debería quedarse en casa por falta de un lugar donde jugar.

Porque el juego construye salud, creatividad, autonomía, amistades y comunidad.

El juego no debería tomarse vacaciones.

EL JUEGO NO SE VA DE VACACIONES

Invitamos a instituciones, profesionales, entidades y a la ciudadanía a sumarse a este manifiesto y a trabajar para que ningún niño o niña vea limitado su derecho a jugar por falta de espacios adecuados.

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